Los “Z” y la lucha por mantener el talento en casa

Si un alguna vez tuviéramos que explicarles a nuestros padres y abuelos qué es Internet y cómo ha cambiado nuestra vida y nuestra sociedad, quizás nos mirarían con un aire de desconfianza y de incredulidad. No encontrarían una explicación aterrizada de cómo la tecnología ha marcado de manera importante a nuestras generaciones y –por consiguiente– a nuestra sociedad.

Actualmente se pueden diferenciar de manera clara las distintas generaciones que han surgido. La última, que se está viendo enfrentada al mundo laboral, es la denominada ‘Generación Z’. Ésta –nacida entre 1994 y 2009– se crió con Internet al alcance de la mano en su propio hogar. Se formó con celulares conectados, con computadoras y otras tecnologías que nosotros o nuestros padres jamás pensaron ver.

La ‘Generación Z’ tiende a vivir el día a día. Si bien es homogénea entre sí, valora la diversidad. Tiene pocos amigos y muchos conocidos. Incluso hay quienes plantean que esta generación sufre de “trastorno de déficit atencional adquirido”. O sea, el sólo hecho de ser multitasking (hacer muchas cosas a la vez) hace que pierdan fácilmente la concentración. Una complicación no sólo para las compañías que requieren personal, sino que también para la sociedad en general y para el mercado laboral en el próximo lustro. ¿Cómo se soluciona? ¿Son más o menos profesionales?

En base a lo mencionado anteriormente, las universidades han tendido a cambiar sus programas académicos, pues los alumnos se aburren cuando ven que sus asignaturas están alejadas de lo tecnológico. Incluso muchos jóvenes no ven los estudios como una obligación para ser exitosos, situación que nuestros abuelos no podrían entender. No es ni bueno ni malo, es sólo una concepción distinta de la vida, que cambian de acuerdo a las circunstancias en las que crecieron.

Pasará el tiempo y estos universitarios egresarán –y de acuerdo a la relación que tuvieron con sus padres– buscarán y necesitarán aprobación en todo momento. Podrán hacer muchas tareas, pero con poca precisión. Estarán más acostumbrados a comunicarse de manera online que verbal y, por sobre todas las cosas, evitarán trabajar en un lugar fijo por mucho tiempo. Es más, se dice que –en promedio– tendrán 17 puestos laborales.

Por lo tanto, allí radica el dolor de cabeza (y a la vez el desafío de las compañías): en la búsqueda de talento para la conclusión de proyectos, sino que también perduren en el tiempo. Para lograrlo, se ofrecerán condiciones laborales mucho más atractivas (de tiempo, salarial, calidad de vida), cuya finalidad será la permanencia de los buenos y nuevos valores por un tiempo extenso, con el objetivo último de lograr las estrategias trazadas en un inicio. Los cambios ya se están viendo.

Finalmente, La principal diferencia entre la generación Z y la Y todavía se encuentra en discusión, la generación Z es denominada generación en formación por ser joven, pero de todas maneras podríamos definir algunos aspectos tales como que la Z es 100% digital, virtual, son individualistas y no siguen los parámetros sociales clásicos, el diferente es el estándar y la educación como el trabajo no son las prioridades. Para la Generación Y semi digital, la educación es importante y se considera la gran diferencia entre ambas. Esto plantea a futuro una brecha en la especialización de profesionales generado principalmente por motores digitales de la generación Z y gran foco en la comunicación.

En conclusión, toda empresa que determine una estrategia potente de gestionar la Generación Z como fuerza laboral tendrá que considerar  su estructura organizacional,  la capacidad de sus líderes y  los factores de recursos humanos acomodándolos  a sus pensamientos, lo que implica modificar la organización para adaptarla. La necesidad de cambio será imperiosa.  Como sucedió durante mucho tiempo, cada generación acomodó la forma de hacer negocios de acuerdo a sus expectativas.  La generación Z hará lo mismo, la clave está en que la transición sea en armonía y equilibrio y no en desajustes.

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