Nueva Aventura en México

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Hace dos años que no retomaba mi hábito de escribir, hábito que tengo de inspiración a mi abuela que tiene como unas 50 poesías realizadas, a mi padre que tiene su libro biográfico y de mi madre que es periodista y escritora, de los cuales estoy muy orgulloso y agradecido. En esta oportunidad, dando una vuelta de hoja al 2020, pandemia de por medio y con muchos nuevos proyectos debajo del brazo me siento feliz. Primero que todo porque me comprometí, al par de semana conversando con mi jefatura surgió un proyecto nuevo laboral en México, y a mi pareja le ofrecieron un trabajo de los sueños que además pudo alinearlo para continuar desarrollándolo en el futuro en México. Hace tres semanas nos casamos bajo la ley de acuerdo de unión civil en Chile y pronto estaremos volando hacia la ciudad de México. Esta aventura que sin duda trae ilusiones, sueños, expectativas, miedos, alegrías, nostalgias y tristezas implica hacer un proceso de duelo potente, el dejar atrás mi Chile querido quién me ha acogido por 9 años desarrollando un sin fin de experiencias, aprendizajes, nuevos pensamiento y sentimientos. Sin duda fue una etapa maravillosa de mi vida, que mi vio llegar con un adulto joven y me arroja a otra aventura con muchas más herramientas y consolidado. Este proceso o «journey» personal tiene un sin fin de aristas que aplican al desarrollo de mi vida personal, vida que mirándome con una pisca de compasión y otra de exigencia, sin duda alguna me llena de orgullo, amor propio, autoestima y ganas de seguir viviéndola. Pero no vine aquí hablar de este momento, fue la primera excusa y espero haberlos enganchado, mi verdadero objetivo es meterlos en una reflexión profunda de DESARROLLO DE LIDERAZGO donde hace 3 o 4 años como Director de RRHH me siento atrapado, la pregunta que me hago día tras día es:

 ¿Cómo desarrollar el liderazgo de una persona sin desarrollar su lado personal, su historia, su familia, su pasado y sus experiencias? ¿Cómo hacemos para separar dichos procesos?

Cómo hacerlo cuando finalmente hacen parte de un mismo ser, que siente, que su cerebro compara, tienes sus carreteras neuronales definidas y toma decisiones muchas veces en base a un histórico, algunas desde su adulto, otras desde su adolescente y otras desde su niño. En lo que me ha tocado enseñar, educar, acompañar, coachear y reflexionar, creo sinceramente, que no podemos separar ambos procesos, que finalmente hay que trabajar al ser humano entero y mostrarles (en medida que quiera y acepte) con mucho cariño donde están los hábitos que se pueden mejorar. A lo largo de muchas entrevistas, contrataciones, capacitación y conversaciones he visto un sin fin de ejecutivos/as exitosos en su vida profesional con sus vidas personales empobrecidas, siendo esto algo que como responsable del desarrollo humano de organizaciones debemos CAMBIAR. Creo que para convertir desde recursos humanos a un líder en sexy, engaging e inspirador, es necesario trabajarles ambas facetas, intentar que caminen al mismo momentos y potenciarlas para que en ese balance se consiga liberar el máximo potencial que tiene el ejecutivo/a. Me gustaría ver a más Gerentes y Directores de RRHH tomar esta tarea profesionalmente, recomendar libros, coach, personas que nos ayuden a meditar, realizar retiros, introspecciones y conseguir de muchas otras fuentes formas de desarrollo del ser humano. La psicología, es sin duda, una de las ramas con gran fuente de desarrollo sin embargo el adulto aprende experimentando, es ahí, donde el abanico de opciones se vuelve infinito. He visto lideres desarrollándose y mejorándose en distintas actividades como haciendo deportes, estudiando teatro, viajando, haciendo estudios, intercambiando ideas, yendo a coach, haciendo cursos de cocina o simplemente animándose. Finalmente, nuestra responsabilidad y pasión de tener organizaciones más competentes, estratégicas, comprometidas y rentables no puede aplastar o ir a apagar la luz que tiene ese ser humano, el costo final será muy caro si dejamos que esto suceda. El mundo con la pandemia cambio, esta nueva normalidad traerá a mucho emprendedor, los limites geográficos se volverán más difusos, los nuevos ciudadanos del mundo Z sin sesgos inconscientes o parámetros patriotas nos demostraran que somo ONE WORLD y es ahí donde me pregunto:

 ¿Cómo haremos las compañías con estructura corporativa un lugar atractivo de empleo? ¿Cuál será la consecuencia sino damos espacio a los seres humanos que contratamos?

El desafío ya empezó hace años, ahora RRHH está en el centro, nos toca hacernos cargo y empujar a que esa diversidad de seres humanos que tenemos, logran su máximo potencial personal dentro de nuestras organizaciones.

Juan Ignacio Silva

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